A la interesante pregunta sobre El Embalsamiento de parte de una de nuestras visitantes de este blog escribo este post, no sin antes agradecer a quienes nos visitan y si tienen temas de intereses público que deseen tratar solo digamenlo. Bueno pues a lo que venimos:

Hoy en día, las técnicas de embalsamamiento han variado considerablemente pero es independiente de la contextura del individuo (me refiero a los aspectos fundamentes de la tecnica, son posibles bajo ciertas circunstancias e incluso se pueden hacer reconstrucciones faciales de ser necesario) y ya no se realizan aquellos laboriosos trabajos egipcios de sesenta días de duración: embalsamamientos faraónicos, pero sí se hacen muy buenos trabajos, aunque en otros casos únicamente se realice una conservación temporal del cadáver.
La labor consiste generalmente en vaciar al cadáver, previamente autopsiado, de las vísceras de todo el cuerpo, así como la cavidad craneal. La operación suele durar unos dos días, normalmente, la dificultad depende de las condiciones en que se encuentre el cuerpo y del tipo de trabajo que se realice.
La técnica, aunque pueda variar según las preferencias de los expertos, consiste básicamente en vaciar el cuerpo de todas sus vísceras e inyectar en las venas y arterias ciertos líquidos, básicamente formol, que mantienen conservado el cadáver durante largo tiempo. Estas disoluciones también son inyectadas en la cavidad torácica, en el abdomen y en las cavidades pleurales. La labor termina taponando con algodón y hexametilentetramina las cavidades bucal, nasal, rectal y vaginal en su caso. Después, el cuerpo es impregnado con una solución compuesta de timol, mentol y espliego.

La limpieza de venas y arterias es importante y los ojos son recubiertos con un determinado tipo de plástico para que no se hundan y no se deterioren.

La civilización egipcia fue la primera conocida que utilizó estas prácticas de embalsamamiento, tradición que fue seguida por otros pueblos durante mucho tiempo. En aquella civilización, el escriba era el que dirigía toda la operación, ya que los médicos no estaban autorizados a realizar estos actos. El escriba indicaba los lugares por donde se debía realizar la incisión. Con soluciones salinas, dejaban los cuerpos completamente limpios que después eran sumergidos en recipientes con resinas, aceites perfumados, hierbas aromáticas y debían permanecer allí alrededor de cuarenta días. Tras esta operación, eran embadurnados con resinas y recubiertos con lienzos de lino, de aproximadamente quince a veinte centímetros, desde la cabeza a los pies. El largo proceso llegaba a terminar en una momificación, y después el trabajo ya pasaba a los artesanos del féretro.

El culto por la muerte y la creencia de que los muertos volverían a la vida en un plazo no determinado inició la faraónica costumbre del embalsamamiento. Ahora el culto religioso se mezcla con la necesidad de la conservación del cadáver.

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