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Si escucha a los médicos referirse al paciente de la habitación de al lado como Hasselhoff, no se haga ilusiones. No es el actor de ‘Los vigilantes de la playa’. Tampoco es probable que Jack Bauer, el protagonista de la serie ’24’, esté en el hospital, aunque oiga que los doctores le nombran mucho. Se trata sólo de dos personajes que los galenos han adaptado a su terminología médica.

“Hasselhoff hace referencia a un paciente que acude a urgencias con una herida y una explicación un tanto extraña sobre cómo se la ha hecho”, explica Paul Keeley, del departamento de Medicina Paliativa del Hospital de Glasgow (Escocia) y autor de un artículo en la revista ‘British Medical Journal’ que recopila algunas de estas nuevas palabras médicas.

El término se adoptó después de que el ‘Vigilante de la playa’ y antiguo dueño de ‘El coche fantástico’ acudiera al hospital con cuatro tendones y una arteria del brazo derecho seccionadas, lo que requirió una cirugía inmediata. Su explicación fue que se había golpeado la cabeza con una lámpara de araña de cristal mientras se afeitaba en el hotel Sanderson de Londres.

Pero no es el único nombre famoso que se ha colado en el día a día de los hospitales. Jack Bauer, el protagonista de ’24’, se utiliza para describir a un médico que después de 24 horas de trabajo sigue viendo pacientes.

‘Mini yo’, el personaje de las películas de ‘Austin Powers’, es otro de los apodos que se aplican los doctores entre sí. En este caso designa al residente que emula todo lo que hace su adjunto “hasta resultar un poco molesto”, indica Keeley. En el lado positivo, a muchos residentes también les conocen como ‘los resistentes’.

Siguiendo con los nombres propios, en los hospitales británicos también se escucha hablar de Ringo, el cuarto miembro del grupo ‘The Beatles’. En la jerga médica, Ringo designa a aquella persona prescindible en un equipo, en referencia a que fue el único Beatle que no triunfó en solitario.

La habitación 13

Aunque menos televisivos que sus colegas británicos, los sanitarios españoles también tienen su propio vocabulario. Los médicos consultados por elmundo.es revelan algunas de las expresiones más usadas.

“Normalmente en los hospitales no hay habitación número 13, por superstición, y se dice que alguien está en la 13 cuando ha ido a tomar un café”


Para los pacientes, el apodo más famoso y más extendido por el territorio nacional es el ‘poyaque’, con el que los doctores hablan de “aquel que viene para contar un problema pero ya que está aquí (pues ya que) te cuenta muchos más”, reconoce una internista de un centro madrileño.

La ‘habitación 13’ es una de las estancias más conocidas y frecuentadas de los hospitales españoles, ya que con este nombre se llama coloquialmente a la cafetería. “Normalmente en los hospitales no hay habitación número 13, por superstición, y se suele decir que estás en la 13 cuando alguien se ha ido a tomar un café”, dice esta doctora.

Los procesos y herramientas médicas también tienen los nombres cambiados. “La lavadora”, por ejemplo, es como se llama al TAC, porque se parecen físicamente. “Pedir un completo”, aunque recuerde a una hamburguesería, quiere decir pedir una analítica con todas las pruebas que se le ocurren al médico y “poner leche blanca” en los pasillos y quirófanos del hospital hace referencia al propofol, un medicamento que se utiliza para anestesiar.

Informática y creatividad

Las nuevas tecnologías también se han colado en el argot médico. Así, el ‘momento 404’ –el famoso mensaje de error que sale en Internet cuando no encuentra un documento- se usa para indicar que después de una ronda no se encuentran las notas o los registros electrónicos de un paciente.

Pero no todo son adaptaciones de otros ámbitos. Algunos vocablos son inventados, como la ‘adminosfera’, que señala la decoración agradable y en ocasiones suntuosa que tienen algunas oficinas de los hospitales. De la misma familia que la anterior es ‘administrivia’, una referencia a todos los emails y papeles que salen de la ‘adminosfera’.

Lejos de las consultas, muchos especialistas sueñan con ‘pisar moqueta’, que en lo que parece una alusión a las alfombras de las entregas de premios del cine, quiere decir “ascender a un puesto directivo dentro del organigrama de la institución sanitaria”.

Y si alguien tiene duda sobre algún término médico, no inventado sino real, siempre puede consultarlo en ‘el libro gordo de Petete’, la forma más habitual de designar al Harrison, el manual de referencia de casi todos los galenos.

Fuente: http://www.elmundo.es/elmundosalud/2008/01/02/medicina/1199263308.html