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La proteína Igfbp7, producida de forma natural por el organismo, es clave en el proceso que diferencia la aparición de un nevus o de un melanoma maligno, según ha determinado un estudio de la Universidad de Massachusetts que se publica en el último número de Cell.
DM Nueva York
07/02/2008
Una proteína secretada de forma natural por el organismo puede ser la responsable de la diferencia entre un nevus y un melanoma, según un estudio que publican en Cell investigadores de la Universidad de Massachusetts. Este agente anticancerígeno, conocido como Igfbp7, puede ser producido y conducido hacia zonas tumorales y servir como quimioterapia dirigida en casos de melanoma metastásico, un caso para el que actualmente no se dispone de tratamiento.Michael Green, de la Universidad de Massachusetts y autor principal del estudio, señala la importancia de que este mecanismo para prevenir el cáncer sea natural: “La secreción de esta proteína se pierde durante la formación del cáncer. Pero gracias a que esta secreción se produce, podría convertirse en un arma terapéutica”. En concreto, puede ser un revulsivo contra otros tumores causados por mutaciones en el oncogén BRAF.Crecer y proliferar
Las alteraciones que provocan que este gen permanezca continuamente activado se dan en la mayoría de tumores, según explica el estudio.

Estas mutaciones son particularmente prevalentes en melanoma (ocurren en el 70 por ciento de los casos) y se relacionan directamente con la proliferación celular y el crecimiento tumoral. Pero este gen no sólo está ligado a la formación de tumores malignos, ya que también aparece activado en el 82 por ciento de los nevus.

Los nevus pigmentados sólo progresan hacia el melanoma en casos muy contados y estudios anteriores han demostrado que las mutaciones en el gen BRAF ligadas al cáncer también se relacionan con los procesos de senescencia y división celular.

Ante estos datos, los investigadores se han preguntado cómo un oncogén BRAF activado induce a la proliferación incontrolada en melanomas y a la senescencia en nevus benignos. El equipo de Green sospechaba que los melanomas podían disponer de un segundo defecto genético que inactivara este proceso de senescencia.

Para intentar solucionar este interrogante se valieron de un análisis genómico global de células preparadas para desarrollar la mutación del gen BRAF, que está expresada tanto en melanoma como en nevus. También desactivaron otros genes en busca de aquéllos que permitieran a las células comenzar el proceso de división propio del cáncer.

Hallaron 17 genes, muchos de ellos ya conocidos por su implicación en el crecimiento celular, pero la presencia de la proteína Igfbp7 fue una auténtica sorpresa. Averiguaron que la expresión de las mutaciones del gen BRAF era la causante de la síntesis y secreción de la proteína, que inhibe la señal de transducción del gen e induce la senescencia y la apoptosis. Además, determinaron que la proteína es capaz de reducir la velocidad de crecimiento de las células en casos de melanoma.

Génesis del melanoma
Tras inyectar en ratones células tumorales, unas con la mutación en BRAF y otras sin ella, los animales recibieron también la proteína, que logró suprimir el crecimiento tumoral sólo en los casos en que el gen estaba alterado.

Finalmente, el estudio señala que los melanocitos normales de la piel expresaban niveles de Igfbp7 bajos pero detectables; en contraste, los nevus con mutaciones en BRAF expresaban niveles muy altos, lo que hace pensar que la pérdida de expresión en esta proteína puede determinar la génesis del melanoma.